UN GRAN AMIGO, UN GRAN PROFESIONAL.
UN PEQUEÑO HOMENAJE
Erick,
o el alemán como mucho le decíamos, nació en Cuba de padres alemanes. Durante
la guerra estudiaba ingeniaría en la Universidad de La Habana, y por su origen le
prohibieron que fuera a clase, concluida la guerra reanudo sus estudios y
comenzó a trabajar en Unión Radio Televisión, que inauguraba la Tv en Cuba. Fue
camarógrafo y posteriormente comenzó sus labores como director. Fue el primero
en transmitir un partido de beisbol por la pequeña pantalla. En 1959, se unen
CMQ y Unión Radio Televisión y comienzan sus andanzas en lo que más le gustaba,
las aventuras.




Lo
conocí de una forma algo chistosa. Un viejo refrán asegura que “Uno debe estar
en el lugar y el momento adecuado”. Benigno Cudeiro, quien también era director
y yo, viajamos a La Habana para buscar el vestuario y todo lo necesario para
una aventura que se transmitiría en Santiago. Recuerdo que era un lunes y al ir
a entrar en uno de los ascensores del ICRT, me encontré con mi profesor y amigo
Silvano Suárez, acompañado de Renaldo Infante, Director de Dramáticos de la
Televisión. Al verme, Silvano le dijo señalándome: Ahí tienes a la persona que
te puede sacar del apuro.
Me llevaron a una oficina y en pocas palabras me explicaron que la
aventura que estaba al aire tenía que terminar el viernes por problemas
ideológicos, y que el lunes debía comenzar otra. La que había que “eliminar” la
escribía y dirigía Silvano. Me explicaron también que ningún escritor de La
Habana quiso aceptar la propuesta. Podía decir no o aceptar. ¿Qué aventura
sería? Pregunté. Veinte Años Después o sea, la segunda parte de Los Tres
Mosqueteros, fue la respuesta, ¿Por qué esa y no comenzar con la primera?, Es
que… Infante me miró y sonrió, Hace poco se transmitió en el espacio la novela,
una versión de la obra y al director se le ocurrió poner actores negros a
interpretar los personajes de Aramis y Richeliu, puedes imaginar el revuelo que
se armó. Yo había leído la primera y la tercera, el Vizconde de Bragelonne y ni
siquiera tenía el libro pero la oportunidad la pintan calva y era el ahora o
nunca. Aventurero al fin, acepté el reto
con ciertas condiciones: Primero, yo escogería a los actores protagonistas:
Carlos Gili, Willy Leyva, Tony Delgado y Rafael Nim para interpretar a los mosqueteros,
a Gili lo conocía personalmente por su trabajo en Tele Rebelde, a los otros de
verlos actuar. Segundo: al director
Erich Kaupp, para mi entender, el mejor director de aventuras. Tercero:
escribiría al mismo tiempo una serie para Tele Rebelde y Veinte Años Después
para La Habana. Cuarto: regresaría ese mismo día a Santiago en el vuelo de la
tarde. Quinto: Renaldo viajaría el miércoles para recoger los tres primeros
capítulos y yo de nuevo a La Habana el jueves con los otros dos restantes.
Sexto: estaría una semana en La Habana y una en Santiago. Aceptaron y enviaron
por Erich Kaupp para presentármelo ya que no lo conocía. Mientras Infante le
explicaba al alemán, por qué se le había hecho venir, me senté en el vestíbulo
de frente a la entrada de la oficina. La puerta se abrió y Erich salió como un
bólido y fue a sentarse justo al lado mío. Al verlo tan sofocado Germán
Navarro, también director, se le acercó y preguntó: ¿Qué te pasa alemán?, Nada,
que voy a dirigir una aventura, comienza el lunes, tengo colectivo el jueves,
no hay libretos y para más remate la escribe un tal Cabezas que para colmo es
de Oriente y se ha tomado la libertad de escoger los actores.

Los incapturables, Coralia Veloz, Carlos González y Amado Cabezas Sanz
Grabación de los Insurgentes.

Infante quiso presentármelo pero yo le dije que mejor lo dejará para
el jueves. Regresé a Santiago ese mismo día por la noche y me puse a escribir
sin haber leído el libro, pensando en el final de la primera y el inicio de la
tercera. Vaya, los cinco primeros capítulos los inventé. Renaldo Infante
recogió los tres libretos el miércoles, el jueves en el avión mientras viajaba
hacia La Habana fue que empecé a leer Veinte años después. El libro me lo
habían prestado en la Universidad de Oriente. Ya en el salón donde se iba a
efectuar el colectivo me presentaron a Erich, le entregué los otros dos
capítulos: ¿Qué le han parecido?, Muy buenos, ya me han contado cómo se han
escrito, cuando escriba con calma estoy seguro que serán mucho mejores, no
tengo dudas, será una gran aventura, mi respuesta no se hizo esperar, Me
alegra, pues eso borra su opinión del lunes, y le conté lo ocurrido. ¿Y usted
dónde estaba? ¡Sentado a su lado! A partir de ese momento el binomio Cabezas –
Kaupp dio mucho que hablar. A Veinte años después, que en un inicio debía tener
60 capítulos, se convirtieron en 120, y la misma cantidad fue con el Vizconde
de Bragelonne que le siguió a continuación. Escribí 240 capítulos seguidos y en
vivo, un año justo en el aire. Al mismo tiempo que en Tele Rebelde se
transmitía El Zorro, que escribía y dirigía la semana que pernoctaba en mi
querida ciudad.

Los Insurgentes.
Cabezas y Kaupp
Otras grabaciones.
Los Vikingos
El capitán Tormenta
El vizconde de Bragelonne